Ciudad de México (Expertos / Energía Hoy).- La crisis mundial a la que nos enfrentamos con el coronavirus no tiene precedentes. La pandemia está amplificado y agudizado la pobreza y la desigualdad que aqueja a nuestras comunidades. La incertidumbre se ha extendido a todos los aspectos de la vida de cada individuo, demostrando que estamos profundamente conectados los unos a los otros y las respuestas requieren de la participación de todos los actores de la sociedad, en todos los niveles, en todo el planeta.

El mundo no será el mismo después del Covid-19. El impacto socioeconómico global por las medidas tomadas para controlar su propagación, como las cuarentenas, el cierre de fronteras y restricción de viajes[1], ya puede palparse en la disminución de oferta y demanda de un sin número de bienes y servicios, poniendo en riesgo los avances en materia de desarrollo y reducción de la pobreza conseguidos en los últimos años.

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