Hoy en día todo es verde. Banqueros centrales verdes, inversiones verdes, política fiscal verde, regulación verde. En la reunión anual del FMI del pasado octubre, el cambio climático aparecía en todas las conversaciones. Los banqueros centrales debaten cada vez más su posible contribución a la lucha contra el calentamiento global a través de políticas selectivas de compras de activos. Los reguladores y supervisores piden cada vez más detalles a las instituciones financieras del impacto medioambiental de sus carteras de préstamos e inversiones. La avalancha de propuestas para un uso más activo de la política fiscal se concentra en gran medida en la financiación pública de la transformación climática. Impact investment —que se traduciría como “inversiones con impacto”, inversiones que consideran no solo la tasa de retorno esperado, sino su impacto medioambiental (o social)— es la moda en los círculos financieros. La letra pequeña de las emisiones de bonos municipales en EE UU está empezando a incluir los riesgos asociados al cambio climático.

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